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Decenas de obstáculos impiden a la última especie autóctona de peces remontar el río del Jarama hasta sus zonas de freza

[24-4-2014]. Estos días es posible comprobar al pie de presas y azudes del río Jarama como numerosos ejemplares de barbos comunes intentan infructuosamente remontar el río para alcanzar las zonas de freza y poder reproducirse. Este fenómeno, que se repite todos los años y que afecta a la última especie autóctona que sobrevive en los tramos medios y bajos del principal río madrileño, es la consecuencia de la existencia de numerosas infraestructuras, azudes y presas, muchas de ellas abandonadas, que hace tiempo que han roto la continuidad del río. Mientras en el resto de España son habituales, en la Comunidad de Madrid y en la cuenca del río Jarama estas infraestructuras carecen de escalas para facilitar el remonte de los peces.
 
A pesar de la relativa recuperación de los últimos años el río Jarama es uno de los más contaminados de nuestro país, de hecho está “desahuciado” en el nuevo Plan Hidrológico de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT). En verano no es raro que sus tramos altos se encuentren desecados por el cierre radical de las compuertas de los embalses de El Vado, Pedrezuela, etc., como consecuencia de la nefasta gestión hidrológica que practica el Canal de Isabel II y el gobierno de la Comunidad de Madrid. A estos problemas sanitarios y ambientales hay que añadir la invasión de especies de peces exóticos que ya pueblan sus aguas, y que han sustituido a los ciprínidos que las habitaban tradicionalmente. La última especie que sobrevive, el barbo común (barbus barbus) tiene que añadir a esas dificultades la existencia de numerosos obstáculos que le impiden en estos días alcanzar sus zonas de freza para reproducirse.
Muchas de estas barreras son infraestructuras que están en desuso desde hace años, sin que la CHT se decida a su demolición y retirada como prevé la legislación, o han sido construidas y diseñadas por esta misma administración, encargada de la conservación de la riqueza fluvial. En aquellos casos excepcionales en que existen escalas para el remonte (presa de San Fernando de Henares, o en Mejorada del Campo), estas son inútiles para facilitar el remonte por graves deficiencias en su diseño. A las dificultades para reproducirse se añade el efecto de compartimentación de las poblaciones de peces, lo que provoca un empobrecimiento genético.
Desde hace tiempo entidades ecologistas de la Comunidad de Madrid venimos reclamando de la CHT medidas de recuperación fluvial, entre ellas la retirada de muchos de estos obstáculos y la construcción de escalas de peces con diseños apropiados. Incluso la puesta al día de la más elemental información sobre lo que sucede en el río (la CHT sólo tiene censadas dos infraestructuras, de las decenas existentes, en el “Inventario de infraestructuras en desuso”). Los grupos ecologistas, ARBA, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo, consideran inaceptable el abandono institucional del principal río madrileño y exigen de la CHT y de la Comunidad de Madrid un elemental plan de recuperación de los cauces y la vida silvestre que albergan.
Para más información:
Antonio Martínez 616 179 442, Raúl Urquiaga 675 569 118 y Mª Ángeles Nieto 656 925 082
 
Nota: Los ejemplos que se muestran en el plano adjunto son tan sólo una muestra de los numerosos obstáculos existentes en el río Jarama. En las próximas semanas se hará público el informe elaborado por grupos de voluntarios, que han recogido cientos de presiones y obstáculos que alteran la continuidad y la conservación del principal río madrileño.

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Se constituye la plataforma Stop Herbicidas Madrid

Distintos colectivos madrileños han unido fuerzas con el objetivo de promover la prohibición del uso de herbicidas químicos en los ámbitos urbanos y periurbanos de la Comunidad de Madrid, ante las evidencias de los efectos adversos para la salud que pueden ocasionar su exposición. Stop Herbicidas Madrid denuncia que, aunque actualmente existe una normativa que regula el uso de los herbicidas, ésta es sistemáticamente incumplida por muchos municipios madrileños. En los próximos meses se realizará una campaña de información, concienciación y denuncia dirigida a Administraciones Públicas y ciudadanía en general.
 
Stop Herbicidas Madrid pretende denunciar el uso indiscriminado de los herbicidas químicos empleados en zonas públicas urbanas y periurbanas de la Comunidad Autónoma de Madrid. Por ello exige su prohibición por su toxicidad para los ciudadanos y el medio ambiente, su sustitución por métodos alternativos, así como el cumplimiento estricto de las normas de aplicación de estos productos puesto que, actualmente se incumple sistemáticamente en demasiadas ocasiones. En este sentido, junto a otros colectivos, ha enviado recientemente un escrito dirigido a Borja Sarasola, Consejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, así como a la Consejera de Sanidad, al Director General de Carreteras y al Director General de Medio Ambiente, solicitando que legislen para la prohición de los usos no agrarios de los herbicidas en la región.
 
El inicio de la primavera marca el punto de inicio para que Ayuntamientos y particulares utilicen de forma masiva herbicidas químicos para controlar el crecimiento de las llamadas “malas hierbas”. Jardines públicos y privados, cunetas de carreteras, ajardinamientos interbloques, alcorques de arbolado, zonas de juegos infantiles,… son rociados en estos días con sustancias con las que existen serias evidencias de toxicidad y peligrosidad en personas y animales silvestres y de compañía[1]. El herbicida más usado es el glifosato, un herbicida total de amplio espectro, no selectivo y de gran toxicidad, fabricado desde 1970 y que era el componente principal del llamado “agente naranja” usado en la guerra del Vietnam.
 
A pesar de existir una normativa que pretende poner control al uso de los herbicidas y resto de productos fitosanitarios, su incumplimiento por parte de muchos municipios madrileños es generalizado[2]. Así, es fácil observar en estos días fumigaciones con carencias graves como ausencia de señalización, falta de información a los ciudadanos, insuficiencia en los equipos de protección de los operarios, fumigaciones en la cercanía de centros de mayores, escuelas, cursos de agua, etc. 
 
La  Comunidad  de  Madrid  es  un  territorio  relativamente pequeño, en el que inciden cada vez más presiones de todo tipo. Reducir en lo posible los factores que amenazan a medio y largo  plazo la salud ambiental, la biodiversidad y el bienestar humano es una cuestión de puro sentido común.
 
Para Stop Herbicidas existen alternativas reales y contrastadas que podrían sustituir por completo estos productos (uso de máquinas desherbadoras y máquinas de infrarrojos, el empleo de acolchados o cultivos tapizantes, la sustitución por herbicidas ecológicos o el propio pastoreo). En nuestro país, existen varios municipios que ya han decidido prescindir por completo del uso no agrario de los herbicidas[3]. Además, algunos países de la Unión Europea, como Francia y Holanda, han promovido legislaciones que prohibirán por completo el uso de herbicidas como el glifosato en los próximos años.
 
En los próximos meses Stop Herbicidas Madrid pretende realizar una campaña dirigida a Ayuntamientos de toda la región para la aprobación en los plenos municipales de mociones que limiten los herbicidas, así como una campaña informativa dirigida a la ciudadanía. Stop Herbicidas Madrid está compuesta por: Alpedrete sostenible – ARBA – ARBA tmj – ARBA Tres Cantos – Asociación de Vecinos de Aluche – Ecologistas en acción – El Espartal (Ecologistas en Acción de Valdemoro) – GRAMA (Grupo de Acción para el Medio Ambiente) – Red de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid – RedMontañas – Toma la Tierra – TRAS (Torremocha Rural y Sostenible).
 
Más información de la plataforma: http://stopherbicidasmadrid.wordpress.com/
 
Para más información: Abel Esteban (Ecologistas en Acción) 659 383 159 y Raúl Urquiaga (GRAMA) 675 569 118
 


[1] El uso del glifosato está reconocido como altamente tóxico. Estudios independientes han revelado toxicidad subaguda (lesiones en glándulas salivares), toxicidad crónica (inflamación del estomago), daños genéticos (en células sanguíneas), trastornos reproductivos (esperma de menor tamaño y anómalo en ratas y conejos) y cancerígeno (aumento de la frecuencia de tumores de hígado y de tiroides en ratas).
[2] Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre, por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios. Se establecen una serie de obligaciones para su uso no agrícola, vigentes desde hace dos años.
[3] Trece municipios de las islas de Tenerife, La Palma, Gran Canaria, así como todo el Cabildo de La Gomera han prohibido el uso no agrario del glifosato, promovido por la plataforma No Más Venenos en Canarias (http://nomasvenenosencanarias.wordpress.com/)